Llevan garrotes, piedras. Llega por fin el médico, entonces vuelven a enviar al chico, esta vez a casa del herido. No da tiempo a verlo, el tintero se ha derramado sobre lo escrito. Juguetean: a empellones, puñadas, puntapiés. Va a parar a la casa de enfrente, penetra por una ventana y rebota en una mesa llena de papeles y libros. Allí está ardiendo el edificio de la pelea, los mozos le prendieron fuego. Unas de las enfermedades más difíciles de afrontar para los padres, es el cáncer en los niños.Se trata de un tema delicado y sensible que muchas veces, no sabemos cómo abordarlo con los niños ¿Cómo le explico a mi hijo que tiene cáncer? Golpean a la puerta, llaman a voces. La sopesa, vuelve a considerar la ventana y, en un arranque de mal humor, la arroja con fuerza hacia el balcón de enfrente. En sus dos casquetes ostentaba el mismo azul unido, tierno e intenso a un tiempo, pastoso, matizado por esa imponderable pátina que con el tiempo acaba por adquirir la pintura. Algunos parecen los mozos de antes. Se forman corrillos en todas partes, hasta que un nuevo resplandor atrae a todos hacia la plaza principal. La parte azul, de tono más sosegado, se exaltaba por la presencia de las líneas blancas y roja, éstas hacían lo propio entre sí, y a las tres les sucedía otro tanto gracias al azul. En síntesis, algo semejante a como puede entreverse el cielo del atardecer si se mira a través de los párpados entornados. Blog, o página "huevo", o dietario, o avispero, o bitácora, o paraje del escritor, editor y artista plástico Raúl Herrero. Así, antes de que esto ocurra, la pelota parece consolidar su estructura física, cerrar su grieta, agrandarse, distenderse. La carreta se aleja con pausa de alucinación. Hay funcionarios reunidos, guardias que interceptan el paso. La han lavado con agua y jabón. Uno ha encontrado la pelota. Va por el campo. El rojo de la lista central, de siete milímetros, era bermellón rabioso, un tanto ensombrecido por la referida pátina y los diversos contactos que acabamos de enumerar. Luego, ráfagas de aire que la hacen oscilar. TETRALOGIA: LA PELOTA AZUL; UN PACIENTE POCO PACIENTE de EDUARDO CHICHARRO. Después de recorrer un par de calles más, llegan a una taberna. Gertrudis se puso muy triste al darse cuenta de que no querían jugar con ella. Tal vez falta poco para que la aurora aparezca. Sólo el sentado en la fuente, el de la navaja, el que fuma y no habla, sólo ése no participa en el juego, que acaba por dirigirse contra una pared, tal vez la de una iglesia, pues pegan entre macizos contrafuertes. Todos abandonan la taberna con el espíritu más afianzado. Se oye sólo el silbido intermitente de los sapos y, de cuando en cuando, el de las ráfagas a través de los cardos secos. Regresa el chico acompañado por un hermano del herido, pero no trae la pelota. Va a marcharse ya cuando uno de los mozos, viendo la pelota en la mesa, se la entrega y le dice que la tire al corral de su casa, la del mozo, para que al día siguiente la encuentren los chavalines. Los personajes no pueden acudir, ya que se hallan malheridos o fuertemente contusos, impresentables. Los padres sabedores de lo peligroso que era, siempre les aconsejaban a sus hijos que no se bañaran en él, si no Ya lejos, en un tumbo, la pelota cae a la carretera. Al alejarse, se oscurece y se achica, devorada por los márgenes convergentes de la carretera y por el cielo inmenso, combado, en el que brilla un mar de estrellas. Sube a la calle un grupo de gente. En un movimiento de los bueyes rueda otra vez al suelo la pelota. Gertrudis se puso muy triste al darse cuenta de que no querían jugar con ella. El de la navaja lleva el estoque. La pelota, que alguien ha arrancado al de la navaja, derriba con fuerte impulso el sombrero negro del personaje al golpearle brutalmente en la frente. Ya no cantan. Nadie sabe lo que fue. Tras vivir en Roma desde 1913, con excepción del tiempo que pasó en su país en torno a 1925 enzarzado en el servicio militar, o en ciertos viajes por Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Austria, regresa a España, con su esposa e hijos, en 1943. Al siguiente día, se le hizo muy fácil volver a pegar para obtener la pelota. Discuten entre sí, como si deliberasen. Estás leyendo un weblog, también llamado blog y bitácora. Sí, hasta hacerlo como un globo de tafetán o como un globo de fuego que empieza a dar botes por la carretera en sentido inverso al de la carreta, y a crecer, y a remontarse, de suerte que cada salto es más largo, más alto, y más lento, y el último la lleva sobre el pueblo aquel, donde atónitas las personas, las pocas que velan, observan el extraño meteoro de fuego que se cierne muy por encima de los tejados, aunque no tan alto como para podérsele confundir con la luna llena. Entre los pies de los beligerantes, los cantos ruedan de un lado para otro con la pelota de goma. Penosamente se levanta éste y la busca a su alrededor, debajo del carro, hasta que renuncia a encontrarla y sigue por su camino. Sólo desde una ventana abierta a última hora, la de una cocina, no salen estentóreas voces ni lastimeros ayes. LA PELOTA AZUL - Una ciudad se llena con tantos autos, que sus calles deben ser ensanchadas y sus parques transformados en estacionamientos. Guía Bibliográfica del Esoterismo. Ya no es una pelota, parece una cosa, un bulto. Blog del periodista y escritor Anton Castro, La regla del juego: Nuevo blog de Fernando Arrabal. Los guardias marchan corriendo en dirección opuesta. El personaje se ha detenido, también los mozos. Todos los derechos reservados, Teatro contemporáneo español del XIX al XXI, ENGLISH FILE 4TH EDITION B1. Salta ésta escalones abajo arrastrada por los que salen, primero los personajes, detrás de los mozos que los empujan. En la plaza de la fuente no se ha encontrado nada, si es que el bólido ha caído allí. Se agacha y la toma en la mano maravillado, no menos que si hubiese caído en su aposento un albatros de los mares del sur. Dirige por fin la vista a su alrededor intentando averiguar la causa de tamaño desastre. De los demás habitantes, nadie se atreve a moverse. Los dos guardias consideran el destrozo de muebles, cortinas y cristales. Pero los mozos le cierran el paso. Los mozos pasan el rato, no se van a dormir, no se van a la taberna, no se van al prostíbulo, no se sabe qué hacen allí. Queda el pueblo desierto, sumido en sepulcral quietud. Alguno la reconoce. Libros y Publicaciones. En la prisa y los apuros se le olvidó echarla al corral. Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras. Ya no es azul, parece gris, o verde, parece oscura. Libro nuevo o segunda mano, sinopsis, resumen y opiniones. Suben al herido a casa del tabernero. De suerte que la pelota, que no estaba limpia, ya que no era nueva de tienda, que no estaba sucia, ya que ni manchas ni pegotes tenía encima, brillaba como nueva merced a la atinada distribución de sus colores. Corren a la plaza, se cruzan con el basurero, la lechera, el alguacil, el perro cojo de la inclusa. Era una pelota azul, aunque no totalmente. Es de noche, la luz mortecina de un farol la hace apenas visible. Estaba llena de aire comprimido, y de olor a goma. Guardia y estudiante se contemplan, preguntándose si hay algo de común entre ellos. No hay luz, no unos pañales tendidos en las cuerdas de las solanas. STUDENT S BOOK AND WORKBOOK WITH KEY PACK, ENGLISH FILE 4TH EDITION A2/B1. Arranca el cuerpo del personaje a sus verdugos y lo deja caer al suelo. Un mozo se la salta, otro se sienta encima. Es un tipo bien trajeado y de aspecto principal. Junto a la pelota pasa un perro, sin detenerse. Parece una plaza de pueblo grande, pero no la principal. Precisamente junto al segundo funda, a principios de los años 50, la revista Ambo que, como las anteriores Postismo y La Cerbatana, sólo verá un número. Así es como la pelota entra de nuevo en el salón de actos. El estudiante apenas si hace el indispensable movimiento de separar las piernas para que la tinta no le gotee en los pantalones. Y mientras uno trepa al farol, otros pasan una correa, la del propio agredido, por el cuello de un hombre agotado o tal vez muerto. Ahora bien, el sitio adonde ha ido a parar la pelota es una plaza extensa, irregular, en la que desembocan cuatro calles desiguales, dos de ellas en ángulo agudo, y una quinta, cuesta abajo, empinada y escalonada. En lugar de parques construir’ an grandes estacionamientos. A Celestino le regalan aviones azules, duerme en una cama azul y juega al fútbol con pelotas azules. Cerca hay una fuente pública. La carreta lentamente abandona la población. Cuentos: " La pelota azul" Erase una vez un niño gordito, un niño pequeño y gordito, no mucho, pero gordito. STUDENT S BOOK AND WORKBOOK WITH KEY PACK, ENGLISH FILE C1.1 STUDENT S BOOK WITH WORKBOOK WITH ANSWERS (4TH EDITION), FORMACIÓN Y ORIENTACIÓN LABORAL 360º 2020, ENGLISH FILE 4TH EDITION A1/A2.