Su prototipo presumible, la Cronografía de Sexto Julio Africano, señala a una fuente cristiana oriental. Angelide / L. F. Sherry, A History of Byzantine Literature 650-850, Atenas, 1999. Está escrita fundamentalmente en griego, aunque ciertas obras escritas en latín, como el Corpus Juris Civilis, pueden ser también incluidas, y acoge además una parte de la literatura griega moderna que comienza en el siglo XI. El segundo grupo de historiadores presenta un clásico eclecticismo que cubre con un velo un partidismo nada clásico y el fanatismo teológico. El escritor "describe minuciosamente las costumbres feudales que habían sido trasplantadas a la tierra de Grecia, y esto es quizás su méritos principal; las deliberaciones del Tribunal Superior son dadas con la mayor exactitud, y está muy familiarizado con la práctica de la ley feudal" (J. Schmitt). A esto debe añadirse que algunas regiones del Imperio empleaban otras lenguas, como el arameo y su variante, el siríaco, en Siria y Palestina y el copto en Egipto. La literatura bizantina expresa la vida intelectual del helenizado Imperio Romano de Oriente, luego llamado Imperio bizantino, durante la Edad Media cristiana. Aunque no fue tan lejos como Malalas, estrenó una métrica fundada en lo cuantitativo y tonal; la llevó en armonía con la última poética predominante en Siria además de evolucionar la lengua griega. La composición es evidentemente la producción de un teólogo formado en los clásicos, pero sin la más leve idea de arte dramático. La novela romántica de la Edad Media griega es el resultado de la fusión de la sofisticada novela alejandro-bizantina y el romanticismo popular francés medieval, a base de una visión helenística de la vida y la naturaleza. Floreció del siglo VIII al XI, y se ocupaba principalmente de la vida monástica. La libertad intelectual de los grandes eruditos de los siguientes siglos, tanto eclesiásticos como seculares, sería inconcebible sin el triunfo de Miguel Psellos sobre la escolástica bizantina. El método de manejar los materiales es primitivo; bajo cada sección hay una fuente antigua solo ligeramente modificada para que el conjunto se parezca a una mezcla de materiales en vez de al ingenioso mosaico de los historiadores. Tomado como un todo, es algo convencional; solamente la descripción de las formas menores de la vida, en especial los animales, revela la destreza del poeta epigramático. Son las obras del Emperador Constantino VII Porfirogéneta (siglo X), que relatan las relaciones con la administración del imperio, su división política y las ceremonias de la corte bizantina. Abunda en los temas y las ideas dibujadas en la poesía popular de la época. Escribió himnos sobre la pasión del Señor, sobre la traición de Judas, sobre la negación de Pedro, María ante la Cruz, la Ascensión, las diez vírgenes y el Juicio Final, mientras que los temas tomados del Antiguo Testamento mencionaban la historia de José y los tres jóvenes en el horno ardiente. Gelzer, Kleine Schriften, Leipzig, 1907) Esta vida nos describe a un hombre que a pesar de sus rarezas trató de realizar "un puro cristianismo bíblico, puro de amor al autosacrificio" sinceramente, y cuya vida nos lleva a la fascinante manera de las costumbres y las ideas de las clases bajas del pueblo de Alejandría. El cenit de la crónica bizantina se alcanzó en el siglo IX, precisamente durante el nadir de literatura histórica. Su objeto era, entre el constante progreso de la helenización de los conquistadores occidentales, recordarles el espíritu de sus antepasados. Para los historiadores estas expresiones poéticas de sufrimiento, como las dirigidas por Pródromo al emperador, son valiosas porque ofrecen una visión interesante de la calle y la vida económica en la capital.[8]​. Durante el curso de su vida ocupó cargos tanto seculares como eclesiásticos, y su poesía alcanzaba un rango universal; de un humor profundamente religioso, todavía apreciaba la grandeza de los griegos antiguos. Los "Hymnus Acathistus" (de autoría desconocida) del siglo VII, una especie de Te Deum en elogio a la Madre de Dios, es el último gran monumento de la poesía eclesiástica griega, comparable a los himnos de Romanos, a la que ni siquiera ha sobrevivido en fama. La idea ética es la idea romántica del título de caballero; el ganar al ser querido por el valor y atreverse, no por el riesgo ciego como en las novelas románticas literarias bizantinas. Este principio rítmico concuerda con el carácter lingüístico de los griegos posteriores, que usaron un acento cuando ya había sido desarrollado en la poesía siria en vez del acento tonal clásico. Egipto y Siria son los reales lugares de nacimiento de la iglesia greco-oriental y de la civilización bizantina en general. Se llama literatura bizantina a la literatura del Imperio romano de Oriente, luego conocido como Imperio bizantino. Hieronymus Wolf se había ya interesado en la historia medieval griega y publicó sus trabajos en 1557 bajo el título de Corpus Historiae Byzantinae, usando por vez primera el adjetivo bizantino para distinguir el periodo medieval del Imperio Romano de Oriente. No se cree ya en la asistencia divina, en la Providencia para que la ortodoxia resista el empuje de los bárbaros y surge la concepción trágica de la historia que ostenta Laónico Calcocondilas, para quien la caída de Constantinopla en 1453 reviste una importancia semejante a la de la caída de Troya y cuyo concepto de historia universal empieza a centrarse en otro imperio, el turco. A éstos productos del siglo XIV podrían añadirse dos del XVI, ambos describiendo un descenso al infierno, evidentemente ramas populares del Timarion y Mazaris ya mencionados. Hay pasajes, sin embargo, en los cuales el devoto entusiasmo lleva a la imaginación con él y eleva el tono poético, como en la invitación jubilosa al baile (en la canción de Pascua), en que las ideas de la primavera y de la resurrección son mezcladas armoniosamente: La poesía eclesiástica no permaneció mucho tiempo en el alto nivel al que Romanos la había subido. Era un organismo heterogéneo en el que se combinaban la civilización griega y la cristiana sobre la base del sistema político romano fijado en una atmósfera intelectual y etnográfica próxima a Oriente. Scribd es red social de lectura y publicación más importante del mundo. La fecha coincide más o menos con la de la creación de las literaturas románicas occidentales. Este grupo presenta antítesis sorprendentes tanto personales como objetivas. Muestra apego a las imágenes simbólicas y las figuras del habla, las antítesis, las asonancias y los especialmente ingeniosos "juegos de espíritu" que contrastan con su característica simplicidad de dicción y construcción. [6]​, La poesía didáctica encontró su modelo en el diálogo A Demónico atribuido a Isócrates erróneamente. Este vasto proyecto de revisión crítica de mil años de historia y cultura se centró en el estudio de los géneros literarios y de sus niveles culto y popular, fue traducido en 1900 al griego moderno y se reimprimió (Nueva York: Franklin, 1958). Distinguido discípulo de Simeón fue Nicetas Estetatos, del que solo diremos que desechó a sus profesores de tendencias panteístas. Y, aunque resulta conmovedor en las situaciones más variadas, sus epigramas sobre la gente y la vida de su monasterio ofrecen un interés especial para la historia de la civilización. Ver más Lengua y literatura Artículo principal: Literatura bizantina. Las versiones existentes presentan una mezcla de ciclos épicos inspirada en los poemas homéricos. [1] Dos cerca de três mil volumes da literatura bizantina que sobrevivem, apenas trezentos e trinta consistem de poesia secular, história, ciência e pseudo-ciência. Estas culturas diferían etnográfica, lingüística, eclesiástica, e históricamente. Los eruditos también formaban grandes compilaciones, ordenadas por el tema, a base de antiguas fuentes. Los bizantinos imitaron y adaptaron los materiales novelescos, sentimentales y legendarios que estos occidentales trajeron. De las formas métricas solo quedó el verso político (quince sílabas). Característica de su técnica es la gran longitud de sus himnos, que están compuestos de veinte a treinta estrofas (τροπαρια) de doce a veintiún versos cada una cada uno, muy finamente trabajados y variados en la estructura métrica, y en la construcción transparente y diversa. Romano el Mélodo fue el primer gran poeta eclesiástico de los griegos en adoptar el acento como un principio rítmico. Solo los escritores más representativos se mencionan a continuación. La Enciclopedia católica indica qué formas clásicas eran insuficientes para expresar las ideas cristianas con mejor resultado: en varias colecciones de la primera correspondencia cristiana no son las leyes rítmicas del estilo retórico griego quienes gobiernan la composición, sino las de la prosa semita y siria. Eustacio de Tesalónica parece ser el más importante: escribió un comentario erudito sobre Homero y Píndaro junto a obras originales que son sinceras, valientes y polémicas, provistas de la intención de corregir cada mal.