En vez de afrontar el examen, o reconocerse débil, justifica su acción en la necesidad de relajarse el día antes del examen. Es un término que introdujo Ernest Jones en el lenguaje psicoanalítico en “La racionalización en la vida cotidiana”, 1908. La acción de las pulsiones parciales en el niño puede observarse en las actividades sexuales parciales (“perversidad polimorfa”), en las que aquellas se satisfacen independientemente unas de otras, y en el adulto en forma de placeres preliminares al acto sexual, y en las perversiones. Tanto Freud como Anna Freud consideraron que la transformación en lo contrario y la vuelta hacia la propia persona pudieran ser los procesos defensivos más primitivos. Aislar un pensamiento o un comportamiento (amenazantes en algún sentido para el sujeto) del sentimiento originalmente asociado. Se trata de una defensa exitosa, en la medida en que los elementos que intervienen en el conflicto, tanto la representación sexual como el reproche que ésta suscita, han sido globalmente excluidos de la conciencia en favor de virtudes morales llevadas al extremo. En las fantasías del niño, su madre había descubierto sus pretensiones libidinales y las rechazó indignada. En el lado somático, la pulsión tiene su fuente en fenómenos orgánicos generadores de tensiones internas a las que el sujeto no puede escapar; pero, por el fin al que apunta y los objetos a los que se adhiere, la pulsión tiene un “destino” esencialmente psíquico. Está íntimamente ligado a la vuelta hacia la propia persona, porque la transformación de la pulsión implica una inversión de papeles (el que hace sufrir, ahora soporta el sufrimiento, el que observa, ahora es observado). Hasta cierto punto los juegos de devoración mutua entre amantes pueden tener este mismo carácter. Sería aquello que, del objeto, viene a inscribirse en los “sistemas mnémicos”, y que puede equipararse al concepto lingüístico de significante. Lograr un reequilibrio entre las realidades internas y las externas. Surge la ambivalencia (el amor y el odio se focalizan en el mismo objeto), el miedo a perder a la madre, la culpa y la reparación (disposición psíquica a reparar - curar con amor - los efectos de las fantasías destructivas hacia el objeto de amor). Rechazo de una percepción, que resulta traumática (por ejemplo, en el niño, no reconocer la falta de pene en la mujer), por una parte del sujeto, que actúa como si no existiese, coexistiendo con la aceptación de otra parte del sujeto de esta realidad (la “castración” femenina). - Un padre está columpiando a su hijo de 5 años en un parque infantil. Este mecanismo puede resultar muy útiles para aquellas personas cuyas profesiones no pueden verse afectadas por sus emociones, como en el caso de los médicos, jueces, militares. - Un individuo muestra, “en general”, compasión por los seres vivos, mientras que su agresividad inconsciente se dirige a algunas personas determinadas (típico del trastorno obsesivo-compulsivo, en que desaparece la singularidad de las representaciones y de las fantasías implicadas en el conflicto). Según René Spitz, en “El no y el sí” (No and Yes, 1957), la vuelta de la agresión contra el agresor es el mecanismo preponderante en la adquisición del “no”, verbal y mediante gestos, que sitúa alrededor del 15° mes. Simplemente por el contenido de esta representación, de que mi padre pudiera morir]”. En la esquizofrenia las rs. Patológicamente ligado a su madre, se dijo a sí mismo que nunca se enamoraría de una mujer. Surge fundamentalmente en la fase oral. Se crea una representación diferente de uno mismo para, de este modo, desconectar con la experiencia actual. Asimismo debe tenerse en cuenta la posibilidad de que una defensa psicológica pueda actuar como estrategia de afrontamiento en unos casos y como mecanismo de defensa en otros (dependiendo del grado de conciencia): por ejemplo, el humor o la agresión pasiva. Dentro de cada uno de los grupos generales de mecanismos de defensa, encontramos distintos mecanismos más concretos. Rechazo o mantenimiento en el inconsciente (I) de deseos o representaciones (pensamientos, ideas, imágenes, recuerdos, fantasías), ligados a una pulsión, cuya satisfacción (susceptible de procurar por sí misma placer) ofrecería el peligro de provocar displacer debido a otras exigencias. - Un marido con impulsos no asumidos de infidelidad hace violentas recriminaciones a su mujer por su falta de lealtad: introyecta los reproches imaginados de la esposa, y proyecta la propia culpa en ella, acusándola de infiel (celos proyectados).