A quince minutos en coche de la Posada del Agua te espera uno de esos lugares que conectan paisaje, historia y leyenda: los Toros de Guisando. Es una excursión perfecta para echar el día, muy sencilla, que puedes combinar con un baño en el embalse, un paseo en piragua o una tarde tranquila frente al agua. También es una parada perfecta de camino o de vuelta de la Posada, ya que pilla de camino y no dura más de media hora.
Qué son los Toros de Guisando
Alrededor de los Toros de Guisando hay mucho misterio y existen varias teorías sobre su origen. Son cuatro esculturas de piedra granítica, talladas hace más de dos mil años por el pueblo íbero de los vettones, representando «verracos» (toros o cerdos). Son animales de ganado, probablemente con una función protectora y simbólica ligada a los pueblos prerromanos de la zona. Se encuentran en una alineación norte-sur, apuntando hacia el ocaso y en dirección al monte Guisando.
Además del valor arqueológico, el lugar está cargado de historia: aquí se firmó en 1468 el pacto de los Toros de Guisando, que reconocía a Isabel como Princesa de Asturias y heredera al trono de Castilla. En esa época este era un cruce de caminos y en se cree que la ya reina se alojó alguna vez en el Monasterio de Guisando. Pasear entre las esculturas, imaginar aquella escena y mirar el paisaje ayuda a entender por qué este rincón sigue impresionando hoy.
Cómo llegar desde la Posada del Agua
Desde la Posada del Agua el trayecto es corto y sencillo. Saldrás hacia El Tiemblo bordeando el embalse por la N‑403, bajando hacia San Martín de Valdeiglesias encontrarás a la derecha bien señalizado el desvío hacia los Toros de Guisando. El acceso final se hace por una pequeña carretera local que lleva directamente al aparcamiento del recinto. Si vienes desde Madrid u otros puntos, lo habitual es llegar por la M‑501 o la A‑5, enlazar con la N‑403 y desde allí tomar el desvío hacia el conjunto arqueológico.
Horarios, entradas y reserva
El monumento abre todos los viernes, sábados, domingos y festivos del año, además de los tres primeros miércoles de cada mes, a excepción de los días 24, 25, 31 de Diciembre y 1 de Enero. En verano, desde las 10:00 horas hasta las 14:00 y desde las 15:00 hasta las 21:00. Invierno, desde las 10:00 hasta las 14:00 y desde las 15:00 hasta las 18:00. Comprendiendo el horario de verano desde el 15 de Abril hasta el 15 de Octubre y el horario de invierno desde el 16 de Octubre hasta el 14 de Abril. Los viernes únicamente se abrirá el monumento al visitante por la tarde, el resto de días se abrirá mañana y tarde.
El precio de la entrada es de 2,5 euros por persona, de venta en la taquilla e incluye un librito de 8 páginas con información básica del monumento. Los menores de 14 años, accederán gratuitamente, siempre acompañados de, al menos, una persona mayor de edad. El primer viernes de cada mes y los tres primeros miércoles de cada mes la visita es gratuita.
Como estos datos pueden variar, lo más práctico es que, antes de ir, revises la información actualizada en la web oficial o nos preguntes en la Posada del Agua.
Consejos para disfrutar la visita
Visita con niños
Es una excursión perfecta para ir en familia. El recorrido es muy corto, llano y todo se ve en pocos minutos, así que los peques no se cansan. Les suele fascinar el tamaño de las esculturas y la idea de que lleven allí tanto tiempo. Funciona muy bien llevar alguna pequeña historia preparada: quiénes eran los vetones, qué eran los verracos, o la escena del pacto con Isabel la Católica. Contarla allí mismo, frente a las esculturas, convierte la visita en una mini aventura histórica.
Mejor momento del día y qué llevar
Al ser un espacio abierto, la luz cambia mucho a lo largo del día. A primera hora de la mañana y al atardecer el ambiente es más tranquilo y la luz es más suave para hacer fotos. En verano conviene evitar las horas centrales por el calor; en invierno, abrigarse bien, porque suele correr aire. Te recomendamos calzado cómodo, gorra y agua en los meses cálidos, y alguna prenda de abrigo extra en los meses fríos. El aparcamiento está junto a la entrada al recinto, así que no hay que andar hasta llegar al monumento.
Combinar con la visita al Monasterio de Guisando
Justo en el monte enfrente de los Toros de Guisando, es uno de los primeros monasterio de la orden de los Jerónimos de la Península Ibérica, fundado en el siglo XIV. Se puede visitar reservando en su web.
Cuidar el lugar
Los Toros de Guisando son patrimonio histórico de gran valor y también un espacio natural. Para que sigan así muchos años más, es importante respetar las zonas delimitadas, no subirse a las esculturas ni tocarlas en exceso y no dejar ningún tipo de residuo. En la Posada del Agua creemos en un turismo tranquilo y respetuoso: pequeños gestos como mantener el silencio, no salirse de los caminos y no arrancar plantas hacen que la experiencia sea mejor para todos y que el lugar conserve su magia.
Dónde comer y dormir : tu base frente al agua
La Posada del Agua es una base perfecta para descubrir los Toros de Guisando, el Valle de Iruelas, el Castañar de El Tiemblo y los viñedos de Cebreros en escapadas cortas desde Madrid. Estás en plena naturaleza, con acceso directo al embalse, pero a pocos minutos en coche de algunos de los enclaves más interesantes de la zona.
Si estás pensando en organizar tu visita, podemos ayudarte a encajar horarios, recomendarte la mejor franja del día y proponerte otras paradas para que aproveches al máximo tu estancia. Solo tienes que escribirnos o consultar disponibilidad en nuestra página de habitaciones y reservas.